¿RISITAS?


¿Por qué el nombre "Risi Risitas"?

En clase tenemos el dibujo del tronco de un árbol y los niños van completando las hojitas de este cada vez que leen un cuento. En cada hoja escriben el titulo del libro y el autor del mismo. 
Para motivar y fomentar el hábito de lectura en los niños les conté el siguiente cuento, cuyo protagonista (el árbol) se llamaba Risitas. 

No dudéis en leer el cuento de animación a la lectura.

    Hace muchos años existía un famoso pueblito, alejado de la ciudad, llamado Glabilú. En el medio de la única placita que tenía, había un árbol, con hojas grandes, chicas, medianas, verdes, rojas, amarillas, celestes y muchos colores más. No sólo era hermoso, sino que regalaba sonrisas a toda la gente.
    Cada vez que alguien se sentía un poquito triste, iba hasta la plaza, se acercaba al árbol y automáticamente se empezaba a reír. Para los chicos, Risitas, que así lo llamaban, era un amigo más. Esperaban ansiosos que llegara la tarde para poder ir a jugar junto a él y contarle un cuento.
    Una noche, el Señor Gogó, que era del pueblito vecino, fue hasta la placita. Miró para todos lados, se fijo que no hubiese nadie, y se acerco al árbol de puntillas. Era un hombre muy malo y serio, y no le gustaba que sus vecinos estuvieran alegres. Entonces, empezó a arrancarle las coloridas hojas a Risitas.
    A partir de entonces, el pobre árbol empezó a reír cada vez menos... hasta dejar de hacerlo por completo.
    A la mañana siguiente, el árbol amaneció enfermo, casi muerto. La gente se puso muy triste cuando lo vio, y la risa desapareció de sus caras. Entre ellos se miraban y se preguntaban: ¿qué le habrá pasado? ¿quién le habrá quitado sus hojas?.
    Se pusieron a juntar sus hojitas, a cuidarlo, a regarlo, pero Risitas seguía igual. Hasta que un día, decidieron que la forma para curarlo era leerle cuentos, porque lo que más le gustaba a Risitas era escuchar los cuentos que los niños le contaban.
    Se juntaron todos, hicieron una ronda alrededor del árbol, se agarraron de las manos y empezaron a leer. Leyeron cada vez más fuerte, tan fuerte que hasta la tierra comenzó a vibrar.
    Risitas empezó a tomar vida, le volvieron a salir sus coloridas hojas y con ellas, su alegría. Empezó riéndose bajito, casi no se lo oía, pero terminó riéndose tan alto que hasta contagió al Sol.
    La risa empezó a contagiar a los pueblos vecinos y llegó hasta la casa del Señor Gogó, y sin darse cuenta, de sus labios, comenzaron a salir risas.


Algunas fotos de RISITAS.